Mejores prácticas

Las tendencias en la retribución de los consejos de administración

La retribución del Consejo de Administración siempre es una cuestión importante dentro de la organización interna que acomete una empresa. Históricamente, se trataba de una cuestión sensible en la que las sociedades guardaban a partes iguales celo y cautela en el momento de abordarla. El Código de Buen Gobierno de las Sociedades Cotizadas dedica un capítulo a “La Retribución del Consejero”, en el que recoge una serie de recomendaciones al respecto. El texto propone que la retribución del Consejo de Administración sea la acorde para atraer a perfiles competentes, pero sin que se exceda de lo que sea realmente necesario.

Una las principales recomendaciones que ofrece el Código de Buen Gobierno es la creación de una Comisión de Retribuciones que se encargue de proponer los sueldos anuales de los consejeros, revisar los programas al respecto y procurar que se aplique transparencia en los sueldos de los consejeros.

El articulado no fija unas cantidades mínimas ni máximas que puedan cobrar los consejeros, pero sí indica que la moderación debe ser la piedra angular de la retribución en el Consejo de Administración para que el sueldo justifique la dedicación que brinda el consejero a la empresa, pero nunca sea tan elevado que pueda llegar a poner en entredicho su independencia profesional o propicie una gran diferencia con sus empleados.

De igual manera, desde el Código de Buen Gobierno señalan a la Comisión de Retribuciones como la que tiene la facultad de ajustar los sueldos de los consejeros a la dimensión que presente cada sociedad. El texto recomienda que las empresas establezcan revisiones periódicas, al menos una al año, para comprobar si la retribución del Consejo de Administración es acorde con la estructura que presenta la empresa.

El principio de transparencia, cuestión fundamental

El punto en el que el Código de Buen Gobierno se detiene más a la hora de hablar de la retribución del Consejo de Administración es el que tiene que ver con la transparencia, principio que la publicación considera que debe ser el principal fundamento de la política de información que sigan las empresas a la hora de comunicar los sueldos de sus consejeros. El texto apuesta porque las sociedades apliquen el principio de máxima transparencia, pero lo hagan de forma gradual para que su implantación sea lo más segura posible.

Por lo que respecta a las empresas que están dentro del IBEX 35, el grado de cumplimiento en las sociedades de las recomendaciones que ofrece el Código de Buen Gobierno se puede afirmar que todavía no es muy alto. Apenas el 45% de las empresas acata en la actualidad la recomendación de detallar las retribuciones individuales de los consejeros.

En la misma línea, se ha observado cómo no existen unos criterios homogéneos que aplican las sociedades a la hora de dar a conocer la retribución de su Consejo de Administración, algo que dificulta que se pueda establecer una comparativa válida.

Una de las prácticas más extendidas entre las empresas es la de anticipar un porcentaje de los beneficios de una sociedad para fijar la retribución del Consejo de Administración, algo que contraviene las recomendaciones del Código de Buen Gobierno porque esa estimación acostumbra a operar como límite máximo y, por tanto, no consigue el efecto buscado.

Brecha entre la retribución del Consejo de Administración y los sueldos

La recomendación que señala que los sueldos de los consejeros se encuentren acordes con lo necesario, pero no resulten excesivos, también es un tema en el que todavía tienen que trabajar las empresas.

Según el informe “Evolución de Indicadores de Buen Gobierno de las empresas del IBEX 35”, los primeros ejecutivos de las empresas cobran 123 veces más que sus empleados. Los datos más recientes sobre esta cuestión datan de 2016.

Diferencias internacionales

Tomando como referencia el contexto internacional, el entramado empresarial español está a expensas de una serie de mejoras como pueden ser, por ejemplo, la desaparición de obstáculos fiscales en modalidades retributivas como son los planes de incentivos, el pago con acciones o las opciones de compra o de venta sobre acciones.

En materia de transparencia, las sociedades internacionales también tienen interiorizados mecanismos que en España todavía están implantándose. De igual manera, las empresas españolas también tienen que mejorar en los sueldos de sus empleados y en reducir la brecha con respecto a los directivos.

No en vano, según el informe “Taxing Waves 2018”, España está fuera de la lista de los países con los salarios más elevados, por debajo de naciones como Bélgica, Austria y Noruega.

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