Consejo de Administración

Cómo abordar el impacto del COVID desde la Comisión de Auditoría

En momentos de incertidumbre, la trasparencia es la mejor forma de dar credibilidad y confianza a inversores, instituciones, entidades de crédito, acreedores y terceros en general. Por ello, ante un acontecimiento del calado de la crisis sanitaria que enfrentamos, corresponde al Consejo de Administración y a la Comisión de Auditoría velar por un adecuado seguimiento y desglose de los múltiples impactos que el COVID tenga o pueda tener en cada compañía.

Según el análisis efectuado por KPMG en “Evolución de las cuestiones clave en 2019” cuando se decretó la pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud el día 11 de marzo de 2020, todavía 29 empresas cotizadas no habían publicado sus cuentas anuales, aunque se encontraban dentro de los plazos legales para ello. De ellas, finalmente 27 incluyeron algún tipo de referencia al impacto que el COVID tendría en sus cuentas en su nota de acontecimientos posteriores al cierre. Los auditores señalaron dicho impacto en sus cuestiones claves de auditoría en un caso, e incluyeron párrafos de énfasis en su opinión en nueve de ellas.

Esto nos da una idea clara de que prácticamente la totalidad de las empresas ha tenido efectos significativos motivados por la crisis sanitaria, que afectan en mayor o menor medida a sus cuentas. Desde la Comisión de Auditoría se debe llevar un análisis y seguimiento muy cercanos.

En el ejercicio actual, ya son numerosas las compañías que están recogiendo el impacto del COVID en sus cuentas. Para el cierre del ejercicio, veremos como las incertidumbres del año anterior se trasforman en impactos contables y en cuestiones clave de auditoría, que deben ser supervisados por la Comisión de Auditoría en el ejercicio de sus funciones.

¿Cuáles son las labores de la Comisión de Auditoría en una situación de crisis como la actual?

La Comisión de Auditoría debe monitorizar todos los asuntos que la empresa deba abordar.  Será necesario conocer las medidas que se tomen para preservar la salud y bienestar de los empleados, así como que puedan seguir ejerciendo sus funciones en las nuevas circunstancias, planes de ajuste o de refuerzo que sean necesarios y otras medidas ya sean temporales o permanentes. Todo ello tendrá su reflejo en las cuentas.

La capacidad de la empresa para continuar su actividad cumpliendo sus compromisos y manteniendo las relaciones con clientes y proveedores, es una cuestión clave. Las cadenas de suministros se ven alteradas, es necesario plantearse si la liquidez es suficiente para afrontar retrasos y cambios. Las necesidades de financiación deben ser adecuadamente cubiertas y suficientes ante eventuales pérdidas de ingresos, retrasos en cobros de clientes, gastos imprevistos u otros contratiempos.

Todo ello tendrá su impacto en los cierres contables y en las estimaciones que se efectúen para el ejercicio completo. Ante situaciones de incertidumbre, las valoraciones son más complejas si cabe, al estar afectadas por numerosos factores en muchos casos difíciles de prever. Desde la Comisión de Auditoría se debe vigilar que las estimaciones son razonables y contemplan distintos escenarios.

Desde el punto de vista de su registro contable, algunas de las áreas principales que se pueden ver afectadas son la valoración y recuperabilidad de activos, incluyendo fondos de comercio, en especial inmobiliarios por posibles caídas en los niveles de ocupación, esto afectará también a los contratos de arrendamiento; la valoración de existencias; las cuentas a cobrar y provisiones por incobrables; o el reconocimiento de ingresos.

Mantener una estrecha relación con los auditores y anticipar todos los asuntos que requieran un análisis especial será de tremenda utilidad para asegurar que las cuentas reflejan fielmente la situación en que se encuentra la empresa e incluir todas las explicaciones y desgloses necesarios con la trasparencia debida.

Pero no olvidemos que también es necesario tener presente otras cuestiones relevantes que deben ser monitorizados por la Comisión de Auditoría.

La eficacia del sistema de control interno puede verse comprometida. Se hace necesario testear los controles, adecuarlos a la nueva situación, verificando su efectividad y poniendo de manifiesto las debilidades existentes con tiempo suficiente para poder adaptarlas al nuevo escenario.

La actualización del mapa de riesgos es imprescindible y cobra más importancia que nunca. Se abre un nuevo espacio a riesgos que hasta ahora no contemplábamos en nuestro horizonte y sin embargo han sucedido. La gestión adecuada de los mismos nos devolverá cuanto antes a una situación de confianza y estabilidad necesaria para la sostenibilidad del negocio y de la empresa.

Para poder llevar a cabo todas estas tareas la Comisión de Auditoría necesita tener a su alcance la información relevante para tomas buenas decisiones. Para ello es imprescindible contar con un portal para el Consejo de Administración. Calcule con este documento el retorno de la inversión de un portal para el Consejo y descubra la rentabilidad de dicha inversión.

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