Gobierno corporativo

La agenda de la Comisión de Auditoría para 2019

KPMG, la red global de firmas de servicios profesionales, presentó un año más su manual práctico sobre la agenda de la Comisión de Auditoría.
La primera parte de este informe se centra en explicar cuál es el proceso actual de las agendas. Para ello, identifican varios puntos a partir de los cuales se puede estudiar la situación actual de las empresas en la actualidad.

Agenda de la Comisión de Auditoría: ejes de acción

De todos los que señala el informe, el primero de estos ejes de acción señala que no existe un “enfoque único” que sirva para todo. ¿Qué significa esta afirmación? Básicamente, que se hace necesario ser consciente de las necesidades y la dinámica de cada empresa. Por tanto, tanto el Consejo de Administración, como conjunto, como los consejeros deben velar porque en la comisión estén las personas “idóneas”. Asimismo, se debe valorar, de forma continua, si la pauta marcada “desde arriba” considera que los consejos son los adecuados.

De dicha manera, el proceso de supervisión de la Comisión de Auditoría debe facilitar su comprensión y el seguimiento de las principales funciones, dado que las responsabilidades y riesgos en el entorno de presentación de la información financiera deben contar aquí. La seguidilla de este camino permite a la Comisión de Auditoría reforzar, de forma continua, su responsabilidad y acciones.

Además, por lo general, las Comisiones de Auditoría son responsables de revisar, en nombre del Consejo de Administración, las cuestiones relevantes y los juicios de valor significativos empleados en la preparación y presentación de las cuentas anuales, así como los informes intermedios, anuncios preliminares y declaraciones formales relacionadas con el grupo.

Asimismo, las Comisiones deben revisar información adicional, presentada junto con las cuentas anuales. Aquí se incluye la información operativa y financiera del grupo y la que se encuentra en el informe de gobierno corporativo, en relación con la auditoría y los sistemas de control interno y gestión de riesgos.

Estructura de la Comisión de Auditoría

El mismo informe de KPMG señala que la Comisión de Auditoría tendrá, como mínimo, las siguientes funciones:
● Informar a la Junta General de accionistas sobre las cuestiones que se planteen en la competencia de la Comisión
● Supervisar la eficacia del control interno de la sociedad, la auditoría interna y los sistemas de gestión de riesgos. Ello incluye los fiscales y se deben discutir con el auditor de cuentas las debilidades significativas del sistema de control interno.
● Supervisar el proceso de elaboración y presentación de la información financiera preceptiva
● Elevar al Consejo de Administración las propuestas de selección, nombramiento, reelección y sustitución del auditor externo, así como las condiciones de su contratación. Además, se exige recabar regularmente de él información sobre el plan de auditoría y su ejecución.

Estas son las funciones básicas, pero existen procesos y corrientes novedosas que señalan otras nuevas, como preaprobar servicios distintos de la auditoría, confirmar la independencia del auditor, dirigir el concurso o la licitación para seleccionar la firma de auditoría.

¿En qué casos no es obligatorio tener Comisión de Auditoría?

El informe señala que las entidades de interés público (EIP), que sean pequeñas y medianas, siempre que sus funciones sean asumidas por el órgano de administración, no necesitan comisiones de auditoría, además de las que sean dependientes de otras EIP.

Conformación de las comisiones

El tamaño de la Comisión de Auditoría variará dependiendo de las necesidades y la cultura de la organización. Además, el alcance de las responsabilidades delegadas a la comisión por el Consejo de Administración también tendrá diferente peso.

Un número demasiado elevado puede contener la discusión y el debate, pero un número demasiado bajo puede impedir que el presidente de la Comisión de Auditoría reciba suficiente información, lo que imposibilitaría la toma de decisiones.

Independencia de la comisión

La independencia es una de las piedras angulares de la eficacia de la comisión. Este punto se aplica particularmente al supervisar áreas donde los juicios de valor y las estimaciones son significativos. Una completa independencia de criterio es crucial para todos los miembros de la Comisión de Auditoría, además de los requisitos de independencia exigidos por ley.

Los miembros de la comisión deben ser expertos en comunicarse con la dirección y los auditores y estar dispuestos a cuestionar e indagar. Es decir, la independencia de criterio es crucial para la eficacia de la Comisión de Auditoría. Por tanto, queda al arbitrio del Consejo evaluar la integridad y la independencia de los candidatos a la Comisión.

Se recomienda, además, evitar conflictos de interés y asegurarse de que los miembros informen de ellos si los hubiere.

Auditoría en el control de riesgos

El apartado de “Control de riesgos” del Informe anual de gobierno corporativo de la CNMV subraya la importancia del papel que juega la Comisión de Auditoría en la Supervisión del proceso de elaboración e integridad de la información financiera y del correcto funcionamiento de la auditoría interna. Además, también señala la importancia de los sistemas de detección, evaluación y prevención de impactos incontrolados o no tolerables derivados de la materialización de riesgos.

Las funciones mínimas de la Comisión de Auditoría están reguladas por la Ley de Sociedades de Capital. Entre ellas, se encuentra la de supervisar la eficacia del control interno, la auditoría interna, los sistemas de gestión de riesgos, el proceso de elaboración de la información y la presentación de la información financiera preceptiva.

El Código de Buen Gobierno recomienda que la comisión vele porque el Consejo presente las cuentas a la Junta General de accionistas sin limitaciones ni salvedades. Esto se hará en el informe de auditoría.

Acciones para disminuir el riesgo

Las sociedades han identificado los sistemas para la gestión y el control de riesgos como uno de los elementos esenciales de sus estrategias competitivas. Es, por ello, que una mayoría de sociedades ha desarrollado sistemas corporativos de control y gestión.

Esto se realiza a través de mapas de riesgos, que son revisados periódicamente para proporcionar un grado de seguridad sobre el logro de los objetivos. Dichos sistemas integrales incluyen la gestión por unidad de negocio, filiales y zonas geográficas a nivel corporativo.

Entre las medidas implantadas, ha destacado el desarrollo de metodologías avanzadas de medición de riesgos, además de la política de diversificación del riesgo.

Las sociedades cotizadas deben describir en su IAGC la política de gestión de riesgos y los sistemas de control establecidos. Por tanto, deben identificar los riesgos potenciales a los que se enfrenta y los que se han materializado durante el ejercicio. También deben establecer el órgano que será encargado de supervisar los dispositivos de control.

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