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Cómo implementar una buena gobernanza corporativa

Fue el arquitecto Daniel Hudson Burnham quien dijo: “No hagas planes pequeños; no poseen la magia de hacer bullir la sangre de los hombres”. En el mundo corporativo, sin embargo, los grandes planes requieren grandes esfuerzos. La gobernanza corporativa existe para ayudar a las empresas a llevarlos a cabo proporcionándoles una estructura de reglas y procedimientos que se extiendan a todos, desde los directores de la junta y la alta gerencia hasta los accionistas y clientes. En pocas palabras, la gobernanza corporativa está diseñada para ayudar a las empresas a tomar decisiones más inteligentes de conformidad con lo establecido en la ley.

Algunas empresas como The Coca-Cola Company y Bank of America, tienen tanta confianza en sus políticas de gobernanza corporativa que las publican en sus sitios web. Entonces, ¿qué se necesita para crear una que sea adecuada? ¿La suya está a la altura?

Conforme una junta directiva sólida

Al ser responsable de la supervisión de los asuntos de su empresa, la junta directiva debería componerse de personas experimentadas y apasionadas que posean el tiempo y la energía necesarios para cumplir sus funciones. Los miembros de la junta directiva, quienes por lo general son designados por los accionistas de largo plazo, deberían además conformar un grupo diverso que traiga perspectivas variadas a la mesa. Así como su empresa se esfuerza por atraer y retener a los talentos en la alta gerencia con el fin de garantizar una ventaja competitiva, del mismo modo debería trabajar para crear una junta directiva cualificada y decidida.

Ello significa que debe ofrecerles las herramientas que necesitan para realizar su trabajo con eficacia. Proporcióneles un programa de orientación que los prepare para profundizar en su industria y haga que se familiaricen con el panorama competitivo. Fórmelos continuamente y manténgalos comprometidos con el fin de maximizar el valor de la perspectiva única de cada director.

Sus directores deberían tener pleno conocimiento de sus responsabilidades, así como de las políticas vigentes en su empresa. Por ejemplo, ¿su junta directiva tiene una duración máxima de servicio? ¿Qué tipo de proceso evaluativo emplea para asegurarse de que el desempeño de todos los miembros sea el óptimo? Aclare su posición, de manera que los directores sepan qué se espera de ellos y puedan concentrarse totalmente en la tarea que los ocupa.

Fomentar la lealtad y la confianza

En una empresa que cotiza en bolsa la lealtad se orienta, por encima de todo, a los accionistas. Los directores, por lo tanto, deben defender los intereses de los accionistas y mantener los más elevados principios éticos.

El secreto consiste en la colaboración y el diálogo abierto. Algunas empresas motivan a los miembros de sus juntas directivas a establecer un contacto directo con sus accionistas, o asignan a directores específicos para servir de enlace con ellos respecto a cuestiones fundamentales. Puesto que los directores tienen la tarea de tomar las decisiones más críticas de la empresa, el contacto con los accionistas es importante para garantizar que estas produzcan los resultados esperados.

De la lealtad a los accionistas se deriva la necesidad de transparencia, no solo con respecto a los resultados financieros trimestrales, sino en cuanto a las responsabilidades dentro de la empresa, las metas, los retos, las decisiones estratégicas y las próximas fusiones y adquisiciones. En su informe sobre gobernanza corporativa en el sector público, Deloitte explica: “Cada vez se hace más importante… mantener la fe en el sistema y promover un mejor servicio al público, acompañado de unas operaciones transparentes y controladas”. Crear una cultura de confianza también puede generar una reacción en cadena que influya de forma positiva en la reputación de su empresa, sus empleados y su marca.

Optimizar los procesos

En cuanto al aspecto logístico, es vital que las empresas cuenten con un sistema que les permita definir y ejecutar la agenda y las actividades de la junta directiva, incluidas tareas como asignar estrategias a corto y largo plazo, elegir a un presidente y director ejecutivo, determinar las compensaciones y evaluar las oportunidades y los riesgos. Ello supone preguntarse de manera rutinaria si está cumpliendo los objetivos y llevando a cabo lo que se propuso. La comunicación es clave:

El flujo de comunicación e información entre la junta directiva y la gerencia, sumado a la comunicación con los accionistas y las partes interesadas, están entre las normas de buena gobernanza corporativa de PricewaterhouseCoopers (PWC).

Existen herramientas diseñadas expresamente para facilitar esto: Los software para juntas directivas, por ejemplo, permiten que los directores y administradores interactúen entre sí a través de una plataforma segura, lo que puede impulsar de manera significativa la movilidad y la productividad entre los responsables de la toma de decisiones.

La gobernanza corporativa no es una solución universal. Pero tenga presente estas mejores prácticas y estará mejor preparado para ejecutar los planes de su empresa, sean grandes o pequeños.

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