La miopía en la evaluación de la junta directiva

Acerca del Libro Blanco

La evaluación es una de las mejores prácticas de una junta directiva, pero, contrario a la creencia común, no se reduce a “calificar” el desempeño de los directores. Gracias a ella el propio directorio reflexiona sobre su actuación, entiende la lógica de su funcionamiento y deja en claro lo que cuenta para la toma de decisiones.

Algunos de sus beneficios incluyen:

  • Identificar brechas entre la perspectiva de negocio y las habilidades que se necesitan para conseguir los objetivos de la compañía
  • Aporta a las emisoras argumentos para los inversionistas sobre las expectativas de desarrollo
  • Sirve para informar a los inversionistas sobre las decisiones y contribuciones de los miembros del directorio
  • Es una vía de aprendizaje para cumplir las expectativas del gobierno corporativo

Se recomienda hacer una autoevaluación por lo menos cada dos años, pero su profundidad dependerá del líder del proyecto. El objetivo es fortalecer el funcionamiento del directorio y dar luz sobre oportunidades de mejora y equilibrio de capacidades, experiencias y potencial de contribución de los directores. El enfoque temático puede centrarse en revisar cartera de temas, incidencia de las decisiones, asimilación de mejores prácticas, rendición de cuentas, inventario de habilidades, y dinámica humana de las reuniones, todo con el fin de dar con una perspectiva fresca del funcionamiento del directorio.